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El molino de papel del Real Sitio de San Fernando

Si hay algo que nos gusta a los que nos dedicamos a esto de la televisión local, es saber, que muchos de los vídeos y noticias que publicamos sobre el día a día de nuestra ciudad formará parte de la historia de San Fernando de Henares dentro de unos años. Y no por ello, nos deja de interesar el pasado, nuestra historia, las vivencias de nuestros antepasados y quizás nuestro futuro esté, en realizar reportajes audiovisuales de hechos y personajes que fueron protagonistas de nuestra historia. Los que hemos nacido en San Fernando de Henares, nos gusta nuestro pueblo y amamos su historia y a sus gentes.

Ya hemos hablado de Teodoro Ventura de Argumosa o del Caz de Regantes y tenemos previsto nuevos reportajes.


En esta ocasión con motivo de un artículo que reproducimos de José Martínez Peñarroya sobre El molino de papel del Real Sitio de San Fernando de Henares (Madrid), deseamos que la rueda de molino de granito que existe en la calle Ventura de Argumosa, hoy abandonada (muchos vecinos no saben ni que existe), pudiese trasladarse a un sitio más vistoso, se quitasen las pintadas, colocarla en posición vertical y exponerlo como parte de nuestro patrimonio histórico en alguna plaza céntrica. Son muchas las ideas que tenemos para crear el valor que se merece nuestra ciudad, como crear un nuevo pedestal que eleve la estatua de Fernando VI, o recuperar la denominación original de la Real Fábrica de Paños y cambiar el nombre de la plaza, porque alguien ignoró la historia o quiso eliminar la palabra "Real" en la denominación de la Real Fábrica de Paños.


El molino de papel del Real Sitio de San Fernando (Madrid). Lecturas e hipótesis sobre un edificio extinto.


José Martínez Peñarroya
Miembro Numerario del Instituto de Estudios Madrileños

Ciclo de Conferencias "Las Reales Fábricas y la Corte de España en los siglos XVIII y XIX. Organizado por el Instituto de Estudios Madrileños.

Museo de Los Orígenes. Madrid, 25 de febrero de 2014.

Resumen



El Real Sitio de San Fernando fue fundado a mediados del siglo XVIII con la finalidad de acoger el proyecto de una fábrica de paños, una más de las de las industrias estratégicas en aquel momento y que eran auspiciadas por la Corona, No obstante el proyecto duró medio siglo y el real sitio, algo más de la centuria. Como una pieza más del conjunto se construyó un molino dedicado a factoría de cartón y papel, entonces auxiliar necesario de la fabricación textil. Superó en poco tiempo a la industria matriz y se desconoce la ubicación que tuvo. En este texto, y como principal aportación, abordamos una hipótesis sobre su emplazamiento.



Real Sitio de San Fernando; Molino de Papel; Siglos XVIII y XIX.


“En San Fernando de Jarama se apean los pescadores.
 Se cuelgan la caña al hombro, como si fuera un fusil,
 y tiran, uno detrás de otro, por un sendero que les acerca hasta el río. 
Al otro lado del río pastan 
unos toros de lidia, negros, solitarios, silenciosos, gordos, relucientes,
llenos de majestad. El día está diáfano y el campo luce como una
postal, con su trigo verde, sus flores rojas y amarillas y azules.”

Camilo José Cela, Viaje a la Alcarria, 1948

1.Era el tiempo en el que Camilo José Cela escribía su más afamado viaje. Entonces, aún San Fernando, se apellidaba de Jarama, en tributo al río que lame sus tierras y que fue título de otro relato de la eṕoca1. En aquel momento, el que fuera Real Sitio, fundado a mediados de la centuria del dieciocho permanecía fosilizado en el tiempo. Apenas dos plazas – una redonda y otra cuadrada – los restos de la fábrica de paños y varias manzanas de casas de zócalo de piedra y paredes de ladrillo. El lugar, trazado a compás y llamado a ser espejo de industria, apenas había quedado en un puñado de edificios entre los olivares y los cuarteles de las huertas, que tampoco habían resistido mejor el embate del tiempo. Y en dos décadas, setenta y ochenta del siglo veinte, acoge a numerosa población que cimenta, ahora si, la industria que se expande como mancha de aceite en el que llamaron Corredor del Henares. San Fernando troca hasta hoy su apellido y en apenas otra década, la última, recupera los restos de la fábrica en sede consistorial y nueva plaza, 
remodela los edificios otrora de los trabajadores de la quimera dieciochesca y renueva en parte el ya hoy extenso caserío 2.

En las líneas que siguen esbozamos un tema, que aunque tratado con anterioridad, no es bien conocido. En las cercanías del Real Sitio de San Fernando se hallaban situados varios edificios en los que se aprovechaba la corriente del río Jarama para producir energía hidráulica.

Estas instalaciones procedían de antiguo, remontándose quizás a momentos bajomedievales,adaptándose una de ellas para la fabricación de papel, a mediados del siglo XVI. La instalación tuvo carácter de Fundación Real, al igual que la mencionada fábrica de paños y al igual que aquella, tuvo más sombras que luces en el periodo en el que permaneció activa. Pero antes, unas breves notas sobre la fabricación de tan imprescindible elemento.

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1 “Más allá de la puerta, en la luz de la luna, se recortaba la espadaña rota de la fábrica antigua de San Fernando en ruinas.” (Sánchez Ferlosio, 1957).

2 Entre los años 2009 y 2011 tuvimos ocasión de dirigir, junto a Consuelo Vara Izquierdo, la actuación arqueológica desarrollada en el proyecto de remodelación de la Plaza de España de San Fernando de Henares (Vara Izquierdo y Martínez Peñarroya, e.p.)




Historia del papel

Tres etapas se seiscientos años caracterizan la historia del papel; ocultación por parte de los inventores, los chinos: migración hasta la introducción en la cultura europea y otros seiscientos años hasta llegar al invento de la máquina de papel continuo, que marca el inicio de la etapa actual. La tradición nos dice que es en el año 105 d.C. cuando el chambelán de la corte Ts'al Lun ofrece al emperador Hai un hoja de papel blanca. A su muerte era conocido el invento en todo el imperio ya que suponía la novedad de la desintegración de las fibras vegetales y trapos con un mazo pesado de madera en un mortero de piedra. Para la cohesión de la pasta se usaba el extracto de agarm, alga marina, aunque no sabemos a partir de que fibra se fabricaba, acaso lino, esparto, cáñamo o quizás la primera pasta de papel proceda de las moreras, que se usaban para la cría del gusano de seda.

En el año 751 el gobernador de Bagdad captura a dos fabricantes de papel y se construye un molino en Bagdad. Los grandes avances introducidos por los árabes en la técnica de la fabricación del papel fueron, la utilización de la energía hidráulica, el blanqueo de las fibras con cal, el encolado con goma arábiga o engrudo de almidón y el perfeccionamiento de la forma papelera, siendo las materias primas utilizadas el ramio, el lino y el cáñamo. La ruta de difusión del papel por los árabes parte de Samarcanada, Bagdad y Damasco, llegando a El Cairo y Túnez desde donde es difundido a Palermo, para llegar más tarde a la ciudad de Fez, desde donde llega a Córdoba,Toledo, Játiva y Barcelona, ya en pleno siglo X. En Al-Andalus debieron existir molinos en Córdoba, Sevilla, Toledo y Granada. Como ejemplo de ello se cita habitualmente el Misal Mozárabe que se conserva en el monasterio de Silos, quizás con el papel más antiguo fabricado en occidente y que debió ser fabricado antes del año 1036, en que se introduce el rito gregoriano.

El geógrafo El Edrisi, nos indica la fabricación del papel en Játiva, ya en el año 1154. En estos papeles se encuentran fibras de esparto y cáñamo, así como una buena trituración de los trapos en los ingenios hidráulicos. La ciudad italiana de Fabriano será de los primeros centros que produzcan papel en Europa, hacia el año 1274, introduciendo el uso de los mazos, la cola animal y el invento de la filigrana 4. Mas tarde, en la segunda mitad del siglo XIII se establece el primer molino de papel en Montpelier y no será hasta fines del siglo XIV cuando se fabrique en


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3 Hemos creído conveniente incluir este apartado para recordar algunos conceptos sobre el origen del papel. Este texto procede de dos de los mejores autores sobre este tema y que pertenecen a la Asociación Hispánica de Historiadores del Papel (Asenjo e Hidalgo, 2010).

4 La filigrana es un hilo de plata o latón, con una silueta determinada, que se ha cosido a la verjura de la forma papelera y cuya huella puede verse observando la hoja al trasluz.  Desde el siglo XVI se extiende el uso de introducir en las filigranas las iniciales o el nombre completo del papelero y a partir del siglo XVIII, la fecha de la fabricación.

Centroeuropa. No obstante, las industrias holandesas e inglesas no aparecerán hasta los siglos XV y XVI, con un mayor desarrollo en los dos siguientes siglos.

A partir del desarrollo de la primera imprenta en Maguncia (1440), la fabricación de papel sufre un crecimiento exponencial, ya que se estima que estas primeras imprentas consumían tres resmas de papel diarias (1500 pliegos). Es en este momento (entre fines del siglo XV y mediados del XVI) cuando proliferan en Europa los molinos de papel, siendo el siglo XVIII el que nos muestre el desarrollo de la fabricación de papel en España. La Corona apuesta por estas industrias y se dictan Reales Cédulas para evitar la salida de materias primas: La Junta de Comercio, en 1777, promulga las "Ordenanzas interinas para las fábricas de papel en el Principado de Cataluña " y se liberaliza el comercio con las Indias. El Censo de 1799 cifra en 326 molinos de papel los existentes en ese momento, algunos de ellos dirigidos por especialistas genoveses. El nefasto siglo XIX pondrá fin a toda esta industria... aunque con algunos hitos como el acaecido en 1840 con el establecimiento de la primera fábrica de papel continuo en España, en Rascafría. En la meseta sur podemos citar la fábrica de Gárgoles de Arriba (Guadalajara) en el que se fabricaba, hacia el año 1800, papel a partir de diversas materias, como paja, esparto, junco, olmo, morera, o sarmiento.

Los molinos papeleros

En la Edad Moderna la energía hidráulica juega un importante papel y se aplica no solo a la molienda del grano de cereal, sino a otras industrias. Tal es el caso genérico de batanes 5, ferrerías, casas de moneda o de otros ingenios concretos, citados en las Relaciones, de Felipe II, como “el molino de papel de estraza de Los Navalmorales, la sierra de agua de Auñón o las 6 ruedas de molinos de aceite de Albalate de Zorita” (Vela, 2009). Los autores que han abundado en el tema destacan la localización dispersa de los molinos harineros hidráulicos en la Meseta Sur, sin relación entre el número de población y la capacidad de molturación. Se instalan sobre 92 ríos, arroyos y ramblas, aunque es en los ríos de mayor caudal (Tajo, Guadiana y Júcar y sus principales afluentes, Cigüela, Guadarrama, Henares, Jabalón, Jarama, Tajuña y Záncara) donde se establece el mayor número de ingenios. El régimen fluvial de cada curso condiciona las características de cada ingenio hidráulico. En el caso que nos ocupa, en la Submeseta Sur, se conocen datos de medio centenar de molinos, diferenciándose entre aceñas o ruedas verticales presentes solo en los ríos Tajo, Tajuña y Guadiana, mientras que en el resto se prodigan los rodeznos, ruedas horizontales, en cursos de menor caudal y de más simple fábrica (Vela, 2009).

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5 Al respecto puede consultarse nuestro estudio sobre los restos arqueológicos del batán que hemos identificado y documentado en la localidad alcarreña de Abánades (Vara Izquierdo y Martínez Peñarroya, 2013).

Con las respuestas de las Relaciones Topográficas realizadas en el reinado del Felipe II, en la que los notables de cada villa son consultados sobre las características y presente de cada localidad, podemos seguir el rastro de los ingenios hidráulicos de los dos cauces que surcan el futuro Real Sitio de San Fernando. En el río Jarama se citan molinos en el hoy despoblado de Pesadilla (Martínez Peñarroya, 2007) y Paracuellos de Jarama, así como en Talamanca y Rejas (hoy también despoblado). No obstante nos interesa la mención que en el curso del río Jarama existían un total de 15 molinos y de carácter estacional mientras que en el Henares se establecían un total de 18 ingenios. Descendemos al detalle de estos molinos6. En la respuesta nº 22 de las Relaciones Topográficas de Torrejón de Ardoz se menciona explícitamente los molinos de los cercanos cauces “… y van los vecinos a moler a los molinos de la ribera de Henares y ribera de Jarama que están en los dichos ríos…” (Alvar, 1994:759). En la misma línea, en la respuesta de Vicálvaro (1576) se cita el curso de El Jarama situado a legua y media. “..y que las moliendas que hacen para moler pan para comer están en el río de Jarama y en el dicho río de Manzanares.” (Alvar, 1994: 831). Siguiendo por las villas del entorno del futuro Real Sitio de San Fernando, quizás la mención más explícita es la de Rivas, también del año 1576 “…y para beber las gentes van al río de Jarama, que está hasta un cuarto de legua, no tienen molinos ningunos, van a moler al molino de Torrejoncillo, que es de don Francisco Zapata, señor de Barajas, está desde este pueblo hasta el dicho molino hasta media legua poco más o menos…” (Alvar, 1994:

646 y ss.). También es certera a nuestros propósitos la respuesta de Coslada (1575). “...que el dicho río [Jarama] hay un molino que se llama Torrejoncillo, que es de Conde [de] Barajas, y que hay en el dicho río una puente que llaman de Viceros, que estará del dicho lugar media legua, y que no saben los aprovechamientos del dicho molino…”. (Alvar, 1994:279). En la respuesta nº 23 los vecinos declaran que van a moler a este río. En resumen, Don Francisco de Zapata y Cisneros, Conde de Barajas, era propietario de dos molinos, uno en curso del río Jarama y otro en el del río Manzanares, citándose un total de siete molinos en régimen estacional en esta última cuenca fluvial. Otros autores citan la posible existencia de más de un molino en el lugar de Torrejoncillo de la Rivera 7.


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6 Una completa descripción de un molino en pleno siglo XVIII nos la ofrece Jose Luis Asenjo (1974).

7 "Siglos atrás, se instalaron a orillas del Jarama algunos molinos harineros con el fin de atender las necesidades de las villas y lugares de los alrededores, finalidad que no siempre cumplieron ya que muchas veces hubo "(...) falta de moliendas de pan -trigo por falta de agua y otras veces por aguarse los molinos y llevárselos las crecientes (...) En Torrejoncillo, en la primera mitad del siglo XVIII, aparte del molino del Conde de Barajas debía haber algún otro, ya que en el inventario que se hizo en 1746 se cita la existencia de "molinos harineros" (Carrasco, 1997: 83).

Las fábricas de papel

La primera fábrica de papel continuo de España fue la que se situaba en Manzanares El Real (Madrid). La fecha de esta manufactura se establece en 1840, siendo anterior a la fábrica "La Esperanza" de Tolosa, que hasta las investigaciones de Jose Luis Asenjo Martínez (1965) se creía que era la decana en la técnica de fabricación. El autor nos ilustra de la industria papelera anterior a la introducción del papel continuo, que en fases anteriores "la industria papelera se basaba en múltiples y al mismo tiempo pequeñas unidades de producción, situadas todas ellas al lado de corrientes de agua de gran pureza, pero no excesivo gran caudal." Muchas de estas industrias se situaban en batanes y molinos que habían quedado obsoletos "por evolución de circunstancias económicas". Existían algunas fábricas especializadas y e incluso algunas zonas con mayor intensidad de producción (los molinos de Capellades), pero era factible el autoconsumo regional. La fabricación de papel continuo significó la necesidad de mayor caudal de agua y mayor cantidad de materia prima para el proceso de elaboración y es por ello que muchas áreas geográficas quedan fuera de la nueva producción, además de necesitar suministro de pasta de papel de manera regular. En esta línea, Guipúzcoa y Cataluña serán las primeras regiones en las que se implante la nueva producción, ya que recibían pasta de papel, procedentes del norte de Europa, en sus importantes puertos comerciales. La tecnología necesaria para esta ya verdadera industria, la denominada máquina continua, se desarrolla en Francia a partir del año 1798, por Nicolás Luis Robet, aunque se tardará mucho en adaptar en España.

La mencionada fábrica de Manzanares se hallaba apenas a 300 m. del castillo de la misma localidad, conservándose hace medio siglo aún los muros del edificio original. Otra fábrica 
de papel continuo se estableció en Rascafría8, que ya es citada por Ponz (1781) en su primitivo ingenio y en la que posteriormente se fabricaron ocho clases, desde el ínfimo al supremo, sin contar el papel de estraza. Era una de las 14 fábricas de papel continuo que había en España en 1847. Ya en pleno siglo XIX, Gayoso (1966?) menciona las fábricas madrileñas de Pastrana, Rascafría, Ambite y Orusco. Esta última era llamada “Textil del Tajuña”, siendo bien descrita por Eugenio Larruga (1788) y que en realidad formaba parte del complejo urbanístico e industrial de Nuevo Baztan, pues allí no hay corriente de agua y aprovechan el batán denominado de “Vella-Escusa”. En 1757 fabrica 4600 resmas de papel de escribir y 1000 de imprenta. También en 

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8 “Fábrica de papel continuo de Rascafría: Esta Sociedad tiene su establecimiento en el local que ocupaba el antiguo molino de papel de mano, que perteneció a los Cartujos de El Paular: posee una máquina de las mejores que han venido de el estrangero y elabora sobre 60 arrobas diarias de papel. Sus operaciones se han reducido à vender sus productos fabriles con estimación; en tales términos que se ha aumentado el cap. social. El almacén y depósito, esta sit. En la calle Mayor, núm.26, donde se hallan también establecidas las oficinas de la Compañía.” (Madoz, 1848:443).

Orusco, muy cerca del casco urbano hubo otro molino fundado por un industrial llamado Solernou y en el que trabajaban cuarenta y cinco personas procedentes de Cataluña. El molino originario era de cuatro ruedas, dos tinas, 24 pilas con tres mazos e ingenio de batir, y estaba situado aguas abajo del puente del camino de Fuentevelilla. Por último, Larruga (1788) cita que en Ambite, junto a Orusco había un molino de papel propiedad de D. Francisco Llovet, que ya se hallaba arruinado en época de Pascual Madoz.

Otros autores mencionan la existencia de fábricas de papel en Colmenar Viejo, Lozoya 
y Morata de Tajuña (Peris, 2013), esta última fundada en la segunda mitad del siglo XIX, 
aprovechando la fuerza de un salto de agua. De igual forma, a inicios y mediados del siglo XIX hay algunas fábricas de papel de estraza en el casco histórico de Madrid, cuales son la Papelera Madrileña en el paseo de las Acacias y la Papelera Peninsular del paseo de las Yeserías. Sobre las fábricas madrileñas de cartones nos ilustra Eugenio Larruga9 a finales del siglo XVIII y al respecto hemos de destacar la reciente excavación arqueológica de un secadero de cartón situado en la cuarta esclusa del Canal del Manzanares de la ciudad de Madrid (Morín y Guerra, 2013).

Las Reales Fábricas españolas y la industria dieciochesca

Un tema de investigación que hemos desarrollado en otras tribunas es el de las relaciones 
de la arqueología urbana y la arqueología industrial, mucho menos desarrolladas en España de lo que hubiera sido preciso (Martínez Peñarroya, 2002). Bien es verdad que el vendaval del siglo XIX segó en sus cimientos a la mayoría de las industrias que florecieron en el siglo XVIII y que la mayoría de las fábricas de importancia y de dimensiones considerables, son ya obra de inicios del pasado siglo XX. Por ello , la memoria material, tangible, de la Arqueología industrial española y en concreto de la madrileña, apenas si ha quedado esbozada en algunos estudios (Collar et alii, 1988) y permanece en algunos conjuntos industriales salvados in extremis de la piqueta. Hoy, a 






9 “En Madrid hay algunas gentes que hace» cartones: Los libreros consumen bastante número de ellos para las enquadernaciones. También hay otras gentes que hacen con los cartones caxas , escusavarajas , y otras maniobras muy curiosas, y para todo esto no se necesitan cartones de primor. Las fábricas que tenemos en el dia son 9, y cada una tiene su prensa. Lo que nos seria de mucha utilidad , es, el que se fabricasen en esta Provincia todos los géneros de cartones para prensas de paños , y otros ministerios muy útiles, que á lo menos abasteciesen las manufacturas de Guadalaxara.


Antiguamente se surtían estas Reales fábricas de cartones de Holanda. Don Joseph Carabajal tuvo grandes deseos de establecer un molino de papel en San Fernando, con destino solamente para cartones. En el año de 1747 se efectuó este proyecto , y Juan de Ortega manifestó su habilidad , mas al cabo se abandonó este establecimiento por las muchas muertes que acaecieron por la mala situación , ó clima del pais. Habiéndose cotejado lo que podría costar cada cartón para las prensas hecho en España , y con papel fabricado en molino á propósito , se sacó , que lo mas que podia ascender, era á dos reales y medio cada uno ; y vendiéndose los de Holanda á quatro reales , se beneficiaba de este modo á las fábricas, y se conseguia juntamente ocupar las personas dedicadas á su trabajo.” (Larruga 1788: 121).

mas de dos décadas ya de la destrucción sistemática del otrora rico patrimonio industrial que se inicia en la Edad Moderna (Fábrica de la Moneda de Segovia) se consolida en el XVIII (Fabrica de Paños de San Fernando de Henares, de Buitrago, de Guadalajara) y tiene sus mejores ejemplos ya en el siglo XX (Fábrica Osram, Cervezas el Aguila, etc...). Si retrocedemos al siglo XVIII observamos la promoción desde la Corona de una serie de Reales Fábricas, en sectores estratégicos para la época, tendentes a que no se produjera desabastecimiento de esas manufacturas tan necesarias en ese momento. Sin duda, una de las industrias más avanzadas y que gozaba de mayor protección era la textil10, que también tuvo sus fábricas reales, como las ya citadas de Guadalajara, Brihuega y San Fernando de Henares, mostrando su constante preocupación por la competitividad11. Las tres ramas de estas industrias fueron, las textiles, las militares y la fabricación de objetos de lujo, como los cristales de la Granja y la Porcelana del Buen Retiro. En este último tipo de industria destaca sobremanera la figura de el Conde de Aranda que funda en la localidad levantina de Alcora, en 1726, una gran fábrica de lozas, que pasaría posteriormente a ser administrada por la Corona (Caballero, 2008). En total y según el reciente Plan Nacional de Patrimonio Industrial (2007) llegaron a existir un total de 67 Reales Fábricas y El Real Sitio de San Fernando no será una excepción, naciendo con vocación de ciudad industrial 12.

Nos consta la existencia en San Fernando de Henares, además de la mencionada fábrica de paños, de una Real Fábrica de Sombreos. (Larruga, 1788).


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10 “Como ya hemos señalado, las Memorias dispensan un trato de favor a todo aquello relacionado con la manufactura textil, tanto si se trata de la producción de tejidos de lana, seda, o lienzos, como de géneros propios de sectores como la pasamanería y la cinteria. Las informaciones que sobre el sector textil da Larruga resultan, en consecuencia, de una especial riqueza, y ponen de manifiesto el relieve adquirido, ya en el siglo XVIII, por 
actividades como la cordoneria y la pasamanería que han sido objeto de escasa atención por parte de los estudiosos del tema. En las páginas dedicadas a lo largo de la obra a la fabricación de productos textiles, se pueden encontrar, además de las ordenanzas de los gremios del sector, cuadros estadísticos con información sobre la producción anual de tejidos (con precisiones acerca de su calidad); el número y la ubicación de los telares; los fabricantes y maestros españoles o extranjeros que controlaban la producción; los operarios y aprendices empleados en éstas actividades, y los precios de las distintas telas elaboradas.” (Durán, 1997:228).

11 “Por último, cabe decir que en sus múltiples referencias al sector textil, nuestro autor [Eugenio Larruga] deja entrever una profunda preocupación por la escasa competitividad de los productos españoles respecto a los procedentes de otros países, y se aplica a detallar las mejoras que a su juicio deberían introducirse en la producción y en la comercialización para afrontar el problema sobretodo lo que concierne al comercio de productos manufacturados es tratado con especial esmero. En el caso del sector textil, aporta información sobre la procedencia de las materias primeras, los lugares de destino de los productos elaborados, las formas de comercialización utilizados e, incluso, para algunos núcleos urbanos se explicita la ubicación de las tiendas de venta al por menor y el tipo de tejidos que cada una de ellas está autorizada a dispensar en función de las normas gremiales existentes.” (Durán, 1997:229).

12 “El complejo arquitectónico del Real Sitio de San Fernando es un temprano ejemplo de ciudad industrial, en donde la economía es la base originaria de la ciudad. Estas razones prácticas generaron un espacio racionalizado” (Cruz et alii, 1991:676).

El molino papelero del Real Sitio de San Fernando

Si acudimos a los documentos originales, una de las primeras descripciones  contemporáneas de la fundación del Real Sitio, es la del geógrafo Tomás López13. El inicial panorama idílico se trocará en parajes desolados en los que la industria planeada y puesta en marcha, no será sino un remoto recuerdo en menos de medio siglo. Pero comenzamos por el principio. En el término14 se establece la casa Batán en el Soto del Negralejo y la fábrica de papel, ambos sobre antiguos molinos harineros. Dos son los personajes clave del inicio de este proyecto industrial. D. José de Carvajal y Láncaster es el Presidente de la Junta de Comercio y Moneda y será el encargado de trazar el sistema de gobierno del Nuevo Real Sitio, mientras que D. Teodoro Ventura de Argumosa y Gándara, es nombrado por el Rey Director General de las Reales Fabricas de Paños. En la correspondencia entre ambos, señala el primero la necesidad de un molino de papel15. Los intentos para establecer un molino de papel se remontaban al año 1738, ya que al año siguiente y según la documentación del Archivo General de Palacio (Adm. patrimonio 
de San Fernando leg. 1) se está abriendo un caz cerca del río Jarama. En 1740, Pedro Cornet, quiere construir en la acequia real los molinos necesarios para mover sesenta o setenta pilas. No 


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13 “La mayor parte del término de estas dos poblaciones se halla plantado de árboles en esta forma: la mitad de él de Norte a Sur, y hacia la parte de Occidente en que se hallan situadas las dos poblaciones (que es una llanura con bastante elevación del río, y algún descenso hacia él) se halla plantado de olivos con nueve mil pies, y la otra mitad a la parte de Oriente por donde la cerca el río Jarama es todo vega y en ella hay una huerta de 175 fanegas de tierra con ocho mil árboles frutales de varias clases y 900 moreras para criar con su hoja gusanos de seda; y lo restante de dicha vega se compone de sotos muy abundantes de hierba y en ellos hay más de 20.000 árboles silvestres, como Alamos blancos y negros, Chopos, Fresnos, Alisos, Sauces, mimbreras, y otros.” (…) “En dicha vega hay un caz de agua que se extrae del río Jarama con la que se riega la huerta de frutales, y da movimiento a las máquinas de dos edificios, que hay sobre dicho caz, que antiguamente eran molinos harineros y cuando S. M. compró este sitio se construyeron de nuevo con mucha solidez estableciendo en el primero una fábrica de papel y cartones finos
para la de paños de San Fernando, y por los años de 1762 se pusieron en su lugar otras máquinas para moler la piedra para la Real fábrica de porcelana de Buen Retiro, y todas las citadas máquinas se trasladaron en el año pasado de 1785 al Real Canal de Manzanares quedando el primer molino sin uso; en el segundo se colocó un Batán para los paños de dicha Real fábrica de San Fernando, y por el extravío de ésta, mandó S. M. que sirviese para los que se -construyen por los reclusos de este Real Hospicio.” (López, c. 1787).

14 El término del actual San Fernando de Henares se forma en varias etapas bastante bien conocidas. En principio se anexiona, a inicios del siglo XIX El Soto de Aldovea con su castillo. San Fernando empezó midiendo una legua de longitud x media de anchura y ha llegado en la actualidad a 39,29 Km2. En el año 1858 Isabel II Decide eliminar la figura del administrador, pasando las funciones al Ayuntamiento. En la desamortización civil se termina con la venta del término a civiles. (Cruz et alii, 1991).

15 “Expone también la necesidad de un molino de papel, que funcione con agua; si es posible se comprará en Holanda y será transportado desarmado, o bien habrá que traer un modelo a escala para hacerlo en España; además son precisos uno o dos molineros expertos, “de los que fabrican el papel más fino que se hace en Holanda”. AGS Sª de 
Hª leg. 764 Argumosa a Carvajal, 10 junio 47. (Rabanal Yus, 1983). La historiadora del papel e industrias afines, María del Carmen Hidalgo Brinquis (1995), nos relata con detalle las vicisitudes y periodos de este molino de papel:

obstante estas tentativas no se verán sustanciadas hasta el año 1750, cuando el ingeniero Pedro Superviela reconoce los terrenos y Francisco Villegas redacta un proyecto al respecto (Rabanal, 1983). En todas las obras de los batanes y molino aparece vinculado Mateo José Barranco, maestro de obras de Guadalajara, que ya trabaja en la fábrica de esta ciudad desde el año 1730.

En la documentación conservada en mencionado Archivo General de Palacio, ya en 1946 figura como “Maestro Aparejador” de las obras de la Real Fábrica, con un sueldo de doce reales diarios, a cargo de los trabajos en batanes, molino y presa, cuyas relaciones firma hasta el mes de agosto.

(Rabanal, 1983). Permanecerá vinculado al proyecto hasta el año 1948, falleciendo dos años más tarde. También tenemos noticia de la intervención en la obra de el escocés Elías Escot “para la práctica de inventos acuátiles”, el cual interviene tres meses, entre 1 de noviembre y 31 de enero del siguiente año. En este periodo también se conserva la noticia de la utilización de piedra berroqueña, del maestro cantero Manuel del Río, en el esquinazo del lavadero y del molino de papel, así como también la colocación de piedra berroqueña “en las gradas y peldaños del molino de papel” (Rabanal. 1983). Gracias a los los documentos conservados es posible establecer los diversos responsables del molino de papel, aunque en los primeros meses de 1749 no aparecen las firmas de los maestros “por ausencia y enfermedades”. La viuda de Dirk Kemper se hace cargo de la dirección de la fábrica de papel, que tras su muerte pasará a sus hijos. El testamento de la viuda en 1749 demuestra su fe católica. Tras los hijos de Kemper se hace cargo un español, antiguo administrador y sobrestante del molino en la etapa de los holandeses. Y lo toma en asiento en 1755 para fabricar papel y cartones, asiento que continuará su hijos hasta 1757 en el que cesa su actividad a causa de “las muchas muertes que acaecieron por la mala situación o clima del país” (Rabanal, 1983).

El molino de papel queda reservado para el Real Servicio y no se arrienda junto con el 
resto del Real Sitio en el año 1761, permaneciendo el resto en ese régimen apenas dos años.

Desde el 1 de enero de 1763 administra el Real Sitio desde la Real Hacienda y bajo el gobernador Jose Villanueva Pico, se incrementa el cultivo de la huerta, desde 1762 se usa el edificio de la fábrica de papel, con la maquinaria apropiada para moler piedra con destino a la Real Fábrica de porcelana de Buen Retiro. En 1785, este molino de piedra, debido a la poco constante corriente del río Jarama, se trasladó al Canal del Manzanares. (Dominguez, 1996a). Entre 1770 y 1794 se hace cargo de la administración del Real Sitio, D. José de Almarza, suponiendo un impulso para el lugar. Es quien vuelve a establecer una fábrica de papel y cartones para las Reales Fábricas de Guadalajara. No obstante, el batán había quedado sin uso y por ello se plantea transformarlo en molino harinero, Juan Sardinero “Maquinista de S.M. y Controlador honorario de Artillería”, con experiencia en el Cortijo de Aranjuez, acequia del Jarama y fábrica de la China levanta los planos 

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y dirige las obras hasta 1787 en el que muere (Rabanal, 1983). Estos planos nos aportan una precisa información sobre los edificios. La dirección del nuevo molino de papel, situado sobre el edificio del primigenio, fue encomendada a Bartolomé Navarro, quien ya había trabajado en el molino de San Fernando durante la primera época, quien se comprometió a fabricar papel, cartón para los paños y naipes. En este momento la plantilla de trabajadores de la fábrica estaba formada por el maestro que ganaba 800 ducados, un sacador (12 reales diarios), un ponedor (7 reales diarios), un levador (7 reales diarios), un pilatero (8 reales diarios) y un ayudante de pilatero (6 reales) (66). (Dominguez, 1996). Pocos años después, en 1797, siendo gobernador del Real Sitio y director General de Rentas Vicente Alcalá Galiano, el molino de papel se cedió a la Imprenta Real "para que pueda surtirse en cualquiera necesidad" y ya en el año 1801 es vuelto a arrendar al industrial catalán Francisco Serra y Franch, quien se comprometió, entre otras cosas, a reponer cada árbol (chopos y álamos) que talase para uso del molino (Dominguez, 1996). El punto final de todo el proyecto será el informe del año 1824 redactado por el arquitecto Juan Francisco Rodrigo y por el arquitecto mayor Isidro Velázquez (sic) se declara en ruina el molino de papel, que quizás ya lo estaba desde el año 1815.

Hemos visto el irregular periodo de funcionamiento del molino de papel del Real Sitio 
de San Fernando, durante la segunda mitad del siglo XVIII y su final, apenas iniciado el XIX.

Naturalmente la producción de papel y cartón acusó esta misma inestabilidad. Según algunos autores, los periodos de producción de produstos de mejor calidad, tuvo lugar cuando el molino se hallaba arrendado a industriales que no solo conocian bien el oficio, sino que seguramente hicieron rentable la factoria. Así, en el año 1792, y tras el falleciemiento de Bartolomé Navarro que es sustituido por su hermano Ramón, que realiza una mala gestión, se cede el molino en a Félix Solesio, asentador de la real Fábrica de naipes (Hidalgo, 1997). No obstante, hacia 1796, este industrial no obtiene los resultados deseados en la fabricación de papel de dos clases, achacándolo a la humedad del lugar, y traslada lo que le restaba de producir a la Fábrica de 

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Naipes de Vallecas. Tras un breve periodo de cesión del molino a la Real Imprenta16, aparece el industrial papelero Santiago Serra y Franch (1802). Son los años álgidos de la fábrica (hasta 1806), cuando se elabora el papel para la Real Calcografía17 (Hidalgo, 1997).

En este periodo, bajo la dirección de Serra, se incluye como marca de agua del papel, 
la cruz de malta y se proporciona papel para las primeras pruebas de estado para la impresión de las series de la Tauromaquia y de Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya. Al parecer el papel fabricado en San Fernando era más apropiado, que otros procedentes de la importación, para la estampación de grabados. Otro producto de buena calidad fue el papel avitelado especial de gran formato para el Censo de Hacienda del año 1801.

Hipótesis de la localización del molino de papel

Hemos visto que la literatura sobre la Real Fábrica de papel de San Fernando no es muy amplia, pero si lo suficientemente significativa para conocer la historia de una inestable 
industria y sus productos. Pero lo que ningún autor aborda el tema del posible emplazamiento del molino de papel, y quizás en esto estriba la mayor aportación de esta conferencia. Nuestro conocimiento del actual San Fernando de Henares, después de algo más de dos años, durante el tiempo en que, como ya hemos mencionado, dirigimos la actuación arqueológica de la remodelación de la Plaza de España, nos permite aventurar el posible emplazamiento de esta estructura, hoy extinta. Para ello realizamos un recorrido por el entorno de la Huerta Grande del actual término de San Fernando de Henares y hemos reparado en todos los elementos que 



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16 En la documentación conservada se menciona que esta época (1797) se realiza una completa descripción de las instalaciones y enseres y se mencionan el levantamiento de planos realizados por Manuel Ballina, que no se conservan en el Archivo General de Palacio. No obstante, se conservan otros, que presentamos en este estudio firmados por José Sardinero, y que al parecer son muy similares a los de Ballina. (Hidalgo, 1997). Estos planos son:

”Planta de la Casa situada en la Bega de el Real Sitio de San Fernando y procsima al Río Xarama en la que sea de poner la Fábrica de Papel y Cartones cuyas Máquina se demuestran en este Plano.” Planta. Juan Sardinero.Fecha 1785-1786. Escala 100 pies castellanos (=394 mm.) 492 x 650. A.G.P. P00000464.

“Diseño de la Casa donde estubieron los batanes situada en la Vega del Real sitio de San Fernando donde sean de colocar Tres Piedras de Molinos Arineros”. Planta, alzado y sección. Autor: Juan Sardinero. 645 x 495 Escala 100 pies castellanos (=278 mm.) A.G.P. P00000465.
“Secciones, fachadas y detalle de una de las pilas de la Fábrica”. Autor: Juan Sardinero, (1785-1786). 495 x 650 Escala 100 pies castellanos (=394 mm.). A.G.P. P00000466.

17 La Imprenta Real realizará la labor de publicación de todos los libros que fueran necesarios por el Gobierno. También se publicaban estampas en la Calcografía Real, dependencia de la propia Imprenta y creada en 1789 por Floridablanca. Desde allí se difunden las ideas artísticas (el neoclásico) así como un taller para la creación de los 
documentos económicos (billetes de banco y vales reales). Acaba teniendo tres secciones: Imprenta, Fundición y Calcografía. (Hidalgo, 1997).

pudieran ser indicios de estructuras relacionadas con el riego o la canalización de aguas. En esta línea, hemos observado la existencia de una acequia, aún inundada, que se halla en la esquina noroccidental del gran espacio que constituyó en su día la denominada Huerta Grande. Un pequeño puente cruza esta acequia, de sentido norte – sur para acceder al paseo arbolado que delimitaba el citado espacio agrícola por el norte. Este paseo se denomina en la actualidad “del molino”. Entre este paseo y la propia Huerta Grande se hallaba otra acequia, de la que hoy día aun quedan algunos restos. Así, en la esquina noroccidental, contiguo al citado puente, queda parte del sistema de “partición” de aguas. Mientras la acequia de sentido norte - sur sigue su trazado hacia el sur, aunque en este punto sin agua y bastante atascada de maleza, otro ramal se dirige hacia el este, justo entre la Huerta Grande y el paseo arbolado. Aún subsiste un pilar de ladrillo a la vista, aparejado a hueso (con el lado más corto del ladrillo hacia el exterior) de unos 2,5 metros de altura y otros tanto de longitud. Supondría el remate de la esquina del recinto agrícola y se correspondería con otro similar que se conserva en la esquina nororiental, quizás como hitos delimitadores, cual se advierte en los mojones de “coto” que se dibujan en el plano de 
Vargas Machuca18. La Huerta Grande conserva una puerta situada hacia la mitad del trazado del mencionado paseo del molino. Consta de cercas de ladrillo visto con dos jambas de sillares de granito coronadas por molduras de piedra caliza. Ente la esquina noroocidental y este puerta se puede observar aún restos de una estructuras de piedras de granito que podrían formar parte de otra división de aguas del caz.

Se ha mencionado en líneas superiores la existencia de un batán, destinado al tratamiento de los paños que se producirían en la Real Fábrica de Paños. Esta estructura tampoco 
aparece situada por los autores que han tratado este tema y si es dibujada y rotulada en una de las hojas kilométricas de mediados del siglo XIX (concretamente en la F3). Aquí aparece como “Batanes de la Fábrica de Paños” y se sitúa junto al primitivo cementerio de la localidad. Su situación, en el plano, es aguas arriba de la esquina noroccidental de la Huerta Grande y su planta no se correspondería con la expresada en los planos firmados por Sardinero. Es muy posible que este edificio hubiera sido un simple secadero o lugar auxiliar del proceso de fabricación, pero no un batán con su maquinaria de martillos. En la planimetría anterior, la levantada por Ybarra y Larramendi, aparecer la mención a un “molino del pan” cerca de la casa del Negralejo, aguas abajo del caz en el que ahora situaremos el molino de papel. Este emplazamiento seria bastante verosímil, ya que se hallaría en un caz principal que partiría de la presa del río Jarama y además 



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18 “Plan geométrico del Real Sitio de San Fernando y su jurisdicción” Autor: El Capitán don José de Ybarra y el Teniente don José de Larramendi del Cuerpo de Ingenieros cosmógrafos, dibujado por d. Carlos Vargas Machuca, Cadete supernumerario de dicho cuerpo. Fecha 1796-1799. 1205 x 1915 Escala 600 varas castellanas. Procede de registros 697. A.G.P. P000003218.

no olvidemos que los batanes, por la contaminación que vertían a las corrientes de agua que les servían de fuerza motriz, se situaban siempre aguas abajo de núcleos de población y vegas de cultivo. En este caso podríamos pensar que el batán de la fábrica de paños se hubiera establecido en el edificio, o sobre la ampliación del mismo, del denominado molino de Torrejoncillo de la Rivera, establecido al menos desde 1557, fecha en el que ya es mencionado en las respuestas a las Relaciones de Felipe II, siendo propiedad del Conde de Barajas. La representación de la planta en el plano de Sardinero parece bastante precisa, siendo bastante similar a la dibujada (aunque muy esquemáticamente) en el plano general del Real Sitio fechado entre 1776 y 1799. Su única variación sería la orientación del edificio respecto al caz y el paso del mismo bajo la estructura.

La situación, que nos índica el plano que acabamos de citar, del molino de papel al final del paseo que partía del núcleo urbano, es bastante reveladora y da la impresión que el molino ya existe y que el paseo se establece teniendo como punto final esta estructura. Hoy día se conserva este paseo en el límite norte de la Huerta Grande y conserva el nombre de “paseo del molino”. Allí se ha construido una pequeña rotonda, no para ordenar el tráfico rodado que allí no existe, sino como elemento arquitectónico que señala el final del paseo. A partir de aquí y hacia el norte, se halla el acceso a una finca privada, donde se conserva una pequeña casa, con aspecto de ser quizás de mediados del siglo XIX o quizás anterior y que podría corresponderse con la edificación que aparece, enfrente de una similar al otro lado del camino, en una hoja kilométrica fechada a mediados del siglo XX19. La casa que hoy existe, no aparece en cartografía anterior 20, donde si queda reflejada la que se hallaba enfrente y que aparece rotulada como “casa del guarda”. En este lugar según nuestra hipótesis, donde hoy está la mencionada rotonda, se levantó el molino de papel. En este mismo lugar aparece rotulado en el plano de Ybarra y Larramendi, aunque presenta variaciones en su planta esquemática con la planta dibujada por Sardinero, aunque si coincidirían en representar una crujía alargada, con otro cuerpo cuadrangular adosado en su centro, variando como en el caso anterior la situación de paso del caz de agua. Para este molino contamos con otro plano de situación que se conserva también en el Archivo General de 

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19 Dirección General del Insituto Geográfico y catastral. Término municipal de S. Fernando de Henares. Escala 1:25.000. Madrid, 11 de julio de 1951.


20 Topografía Catastral de España. provincia de Madrid. Término Real sitio de San Fernando. Hoja Kilométrica G4. Escala 1:2000. Conservada en el Insituto Geográfico Nacional. Forma parte del conjunto de 14 Hojas Kilométricas del Real Sitio de San Fernando. Topográfia catastral de España. Instituto Geográfico Nacional. Escala 1:2000. 1860/1870.

Palacio y cuya planta representada se asemejaría más a la del plano de Ybarra y Larramendi.



Aquí aparecen representadas algunas casas del primitivo núcleo de “Torrexoncillo” que se 

situarían en la esquina noroccidental de la Huerta Grande, dibujándose también el paseo situado en el límite norte de esta explotación agrícola y la presa que daría paso al caz, regulado por una casa rotulada como “almenara22”. El dibujo es muy expresivo, aunque su fin no es representar el molino, sino señalar las alteraciones en el cauce del río Jarama, pero el detalle es lo suficientemente significativo para no ofrecer dudas de la situación del “Molino del Papel” en grafía del propio documento.

Conclusión. Arquitecturas extintas de un Real Sitio El registro arqueológico de nuestra historia contemporánea aún no ha sido convenientemente sistematizado. Épocas anteriores, edades antigua y media, son bastante bien conocidas en muchos aspectos. Lo más reciente no siempre ha sido objeto de atención y si bien se ha estudiado la arquitectura de los siglos XVIII y XIX, no lo han sido en la misma medida los restos materiales y estructurales fechados en esos siglos. Si bien en este texto no analizamos registro arqueológico alguno, si realizamos un acercamiento a la arquitectura extinta 23 de un 
lugar, conocida por la documentación histórica conservada, pero no localizada en su evidencia material.

En lugares como el Real Sitio de San Fernando, que tanto ha sufrido en tan poco tiempo, estas tareas de estudio y sistematización, apenas se han iniciado hace una década y de 
mano de la disciplina arqueológica. Citaremos las obras de recuperación de los restos de la Real 

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21 “Diseño del terreno en el Real Sitio de San Fernando junto al Río Jarama y caz que va al Molino de Papel donde se producen daños por las riadas de las aguas. Autor, Estudio de Juan de Villanueva. Fecha 1804. 300 x 212. Escala 100 varas castellanas (=106 mm.). A.G.P. P00001395. Se conserva otro ejemplar bajo el mismo título y fecha, pero atribuido entre interrogantes a Manuel de la Ballina. Sig.: 1.395. A.G.P. n° 3077.


22 Según el Diccionario de la RAE y en su segunda acepción, este vocablo derivaría del árabe clásico manhar 'arroyo' y se utilizaría en Aragón con dos significados, "Zanja por la cual se conduce al río el agua que sobra en las acequias" o bien "Compuerta para la distribución del agua de riego".

23 Al respecto y en esta misma tribuna realizamos un ejercicio similar hace un tiempo, cual fue hablar sobre el Monasterio de San Martín, fundación primigenia del monacato de la ciudad de Madrid y de la que si es conocido su emplazamiento y parte de su registro documental, pero no las características de su fábrica (Martínez Peñarroya, 2012). Anteriormente ya habíamos esbozado este método, partiendo esta vez de evidencias arqueológicas, sobre el convento de San Gil El Real de Madrid, que se situó a oriente del primitivo Alcázar madrileño (Martínez Peñarroya, 1998). Otros estudios sobre elementos arquitectónicos, en los que se conjugaban los conservados, los simplemente intuidos por muy escasos restos remanentes o los ya extintos, fueron sobre Arquitectura Franciscana en la Abadía de Alcalá la Real (Martínez Peñarroya, 1999) y en el periodo de la Guerra de la Independencia en Madrid (Martínez Peñarroya, 2008).

Fábrica de Paños y las dos campañas arqueológicas desarrolladas en su solar, una de ellas propiciada por la construcción de la estación del Ferrocarril Metropolitano y otra para la documentación y consolidación de estructuras, estuvieron dirigidas por nuestro buen amigo Ernesto Agustí García. Estas actuaciones arqueológicas preventivas quedaron plasmadas en varias publicaciones (Agustí et alii, 2007; Morín, 2007; Morín, Almeida y Coig-O'Donnell, 2008).

Tenemos noticia de otras actuaciones en las áreas de protección arqueológica de la villa, con resultados negativos (con ausencia de registro arqueológico), como fue el caso de la que dirigimos en Camino de la Huerta 131-133, calle que sigue el trazado del sector oeste del paseo que partía del núcleo urbano y terminaba en el molino de papel.

La segunda frase del título de esta conferencia, “lecturas e hipótesis”, sintetiza nuestra visión del pasado de la estructura que estudiamos. Por una parte y como no podría ser de otra manera, hemos expuesto el conocimiento que teníamos hasta el momento de la Real Fábrica de Papel, de la mano de la autora que mejor nos ha transmitido el pasado de esta industria, Maria del Carmen Hidalgo Brinquís (1995; 1997), así como hemos “espigado” las noticias sobre el molino que nos relatan los estudios de conjunto sobre el Real Sitio24. Un estudio monográfico de la documentación conservada en el AGP quizás establecería este relato de una forma más precisa.

Como ello no nos era posible por el momento, hemos formulado una hipótesis sobre el 
emplazamiento preciso que los autores citados no habían realizado con anterioridad. Creemos que nuestra vinculación con la actual San Fernando de Henares, así como el método de estudio del material gráfico conservado, tanto en el AGP como en el IGN25, así como el reconocimiento directo del área este del actual núcleo urbano, nos ha permitido formular la hipótesis del emplazamiento del molino papelero del Real Sitio de San Fernando.

Recuerdo aún, cuando hace casi una veintena de años atravesé en automóvil la plaza 
de España de San Fernando y sus calles aledañas. Tenía ya idea de lo que había supuesto la villa en el pasado y no pude menos que compararlo con otro real sitio madrileño, Aranjuez, en el que veníamos desarrollando actividades arqueológicas desde el año 1990. Me pareció entonces que el lugar era ejemplo meridiano de una arquitectura urbana, necesaria a partir del último tercio del siglo XX, pero sumamente desordenada y de un pésimo resultado. Hoy día, la recuperación de los 

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24 El pasado, los orígenes y avatares del Real Sitio (1746 - 1864) ha sido principalmente estudiados por Aurora Rabanal (1974; 1983; 1997), Ana Rosa Domínguez (1996a; 1996b) y Susana Torreguitart (1997; 2008). La fábrica de paños había sido objeto de atención en algún estudio monográfico (Barrio, 2006), como también lo fueron sus coetáneas de Guadalajara (García Ballesteros, 1975; Villaverde, 1981) y Brihuega (Martín, 1983; Peris, 1995; Domínguez 1996c; Agustí et alii, 2010). No obstante, quedan otros elementos por estudiar de forma monográfica, uno de los cuales esperamos abordar en próximas fechas.

25 AGP: Archivo General de Palacio / IGN: Instituto Geográfico Nacional.espacios públicos sanfernandinos, del entorno construido de la Fábrica de Paños, así como la conservación del espacio verde de la Huerta Grande y sus paseos han contribuido a la conservación de un singular conjunto aúlico.

Agradecimientos

En el par de años en los que Consuelo Vara Izquierdo y quien suscribe acudíamos casi 
a diario a San Fernando de Henares, compartimos bastantes mañanas con Doña Susana 
Torreguiart Búa, directora del archivo de la localidad y compañera en este Instituto de Estudios Madrileños. Las orientaciones sobre la documentación del Real Sitio fueron imprescindibles para la redacción de este texto. Doña Ángela del Carmen Ruiz Ramirez, del archivo topográfico del Instituto Geográfico Nacional, nos orientó y facilitó la consulta de las planimetrías y de las hojas kilométricas del término de San Fernando de Henares, que se conservan en esta institución.

Personas de esa juventud y diligencia nos reconcilia con la idea que aún queda un rayo de esperanza para este siglo XXI. Nuestro amigo y compañero en la junta directiva del Colegio Oficial de Arqueólogos de Madrid, Jaime Almansa Sánchez, hizo un hueco en la tarea de sistematizar la Arqueología Pública española, para redactar el abstract que encabeza estas páginas.

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Pies de figuras de la conferencia El Molino de Papel del Real Sitio de San Fernando de Henares

1.- Situación del molino de papel sobre plano de José de Ybarra y José de Larramendi (1796-1799). A.G.P. P000003218.

2.- Planta de la Fábrica de Papel y Cartones. Juan Sardinero (1785-1786). A.G.P. P00000464. 

3.- Secciones, fachadas y detalle de una de las pilas de la Fábrica. Juan Sardinero (1785-1786). A.G.P. P00000466.

4.- Diseño del terreno en el Real Sitio de San Fernando junto al Río Jarama y caz que va al Molino de Papel. Estudio de Juam de Villanueva (1804). A.G.P. P00001395.

5.- Situación del molino de papel sobre fotografía aérea de San Fernando de Henares del año 1946.

6.- Situación del molino de papel sobre fotografía aérea de San Fernando de Henares del año 2011.

7.- Panorama del lugar donde estuvo el Molino de papel del Real Sitio de San Fernando.

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